El conductismo considera al
estudiante como una tabula rasa que no aporta nada al proceso, y que depende
para aprender de los estímulos que reciba del exterior. Tiene por lo tanto un
papel pasivo, espera que el profesor le de la información y le indique las
tareas que debe realizar. No se tienen en cuenta las diferencias individuales
de los estudiantes.
Se ve al alumno como un sujeto
cuyo desempeño y aprendizaje escolar pueden ser arreglados desde el exterior
(la situación instruccional, los métodos, los contenidos, etc.), basta con
programar adecuadamente los insumos educativos para que se logre el aprendizaje
de conductas académicas deseables.
El cognitivismo plantea que el
proceso de aprendizaje es el resultado de la organización o reorganización de
los procesos cognitivos. Encuentra al individuo como una entidad activa, capaz
de construir y resolver problemas, más que verlo como una entidad pasiva El
cognitivismo es una teoría psicológica cuyo objeto de estudio es cómo la mente
interpreta, procesa y almacena la información en la memoria. Dicho de otro
modo, se interesa por la forma en que la mente humana piensa y aprende.
La
finalidad del constructivismo en la educación es que el alumno no sólo sea un
receptor pasivo de información, sino que la procese y la incorpore a los
conocimientos que posee, estableciendo relaciones, ampliando y profundizando en
el objeto de conocimiento, partiendo de diferentes situaciones de aprendizaje,
donde el alumno pueda utilizar operaciones mentales consideradas de orden
superior como por ejemplo seleccionar, sistematizar, inferir, deducir,
investigar, juzgar y otras que le permitan formar estructuras cognitivas que lo
hagan lograr aprendizajes significativos y así pueda construir sus propios
aprendizajes, interactuando en situaciones concretas y significativas y
estimula el “saber“, el “saber hacer” y el “saber ser“, es decir, lo conceptual,
lo procedimental y lo actitudinal.

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